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Artículo de opinión publicado el 17 de Mayo de 2009 en el suplemento "Plaers" del diario catalán AVUI.
CARLA BRUNI-SARKOZY: LA PRIMERA DAMA IRREVERENTE
Carla Bruni representa un soplo de libertinaje en este circo político en el que los enanos nunca acaban de crecer y los payasos siguen contando el mismo chiste viejo y sin gracia.
Recuerdo aquello que se contaba de un caracol que desde el suelo miraba a otro que reposaba en el techo. “¿Y tú como has llegado hasta allí?” le preguntaba. “Ya lo ves”, respondía el encumbrado caracol, “lamiendo, lamiendo…”. Pero, del mismo modo que no todas las niñas que están buenas van al cielo, no todos los advenedizos son seres despreciables. Carla Bruni evita, a mi juicio, el estigma del trepa. Lo que diferencia este ejemplar de exhibición, que supo usar la pasarela para cruzar un puente y no para, tras una cándida cabriola, volver al mismo sitio, es su estricta e irreducible fidelidad a si mismo; ella no muta, no se acomoda, no se resigna y no se supedita. A este animal irreverente que no entiende de reverencia, que no dobla el espinazo más que para recoger lo sembrado y que guarda la genuflexión no para la adulación sino para otros lúbricos menesteres, la veo más como una de esas mujeres que han sabido estar en todos los sitios (…y en todas las posturas), híbridos entre la musa y la “femme fatale”, irresistibles e inspiradoras que suelen hacer de la falta de virtud de los otros su virtud. Inteligente, descarada, lúcida, coqueta, exquisitamente frívola, bella como un áspid y sensible como un mandoble, suficientemente culta (¿qué falta le hace a un halcón saber de ornitología siendo un halcón?), Carla Bruni suele producirme la sonrisa negra de las buenas comedias inglesas, esas en las que de las formas hacen el arte de evitar las formas. Un halago, en definitiva, a esta libertina que ha hecho de Sarkozy el primer varón de Francia, de ese país, como dice el anuncio, “la república de mi casa” y que podría perfectamente cantar (porque conoce la respuesta) aquello de “La bamba”…sí, ya saben, lo de “para subir al cielo…”
Valérie Tasso
Si desea leer el artículo tal y como fue publicado en lengua catalana, vea PDF
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